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Trasfondos

 

Representaciones del "mundo interno" o tal vez conjeturas de como  fue, es o será parte de "eso” que llamamos "mundo externo".Sabemos que un cuadro no es lo que representa, así como el nombre del cuadro no es el cuadro. Creo que el arte, como los sueños, y en ocasiones el humor,   se sirve del equivoco y  la ilusión en favor de la recuperación de la gracia extraviada. Confusión que en otros contextos suscita patología aquí nos reencuentra con la vida.
Con  frecuencia  pienso que no hay abstracción pura: siempre estamos representando algo.
El azar en la creación de alguna manera está entrelazado a la necesidad (por lo general inconsciente) y ésta trabaja con los materiales de nuestra propia experiencia de forma autorreferencial.  No quiero predicar de estos "Trasfondos"  mas que lo hasta aquí dicho. Es un corte de mi producción actual  que hago  para mí mismo  y para ustedes.
En la percepción no hay datos, solo hay  "captos". Dados para ser captados, los cuadros en las muestras reales  ocultan el nombre tras un número, a fin de no condicionar la libertad de observación y la "extraordinaria realización humana de nominar".
Marcelo Rizzo, agosto de 2005

 

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Desdomesticados

DESDOMESTICADOS (nota preliminar):

Desafortunadamente este prefacio resultó más extenso que el texto mismo que da pie a la muestra. Fue escrito con el propósito de aclarar y sinceramente no creo haber logrado enteramente mi cometido:

 

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Nueva Abstracción

Nueva Abstracción:


Estaba pintando empeñado en representar alguna figura  real, aunque algo disconforme con el resultado parcial de lo que hacía. Con el tiempo surgió cierto aburrimiento: un quehacer que aburre es una forma de hacer que impide producir una novedad (crear). Guiado por quien sabe qué impulso, abandoné esa pintura (se titulaba “Bambino senza Madonna” y fue completada mucho después). No dejé de pintar, sólo que – sin darme cuenta – cambié la pretensión de representar  lo visto  por el ejercicio de presentar lo no visto. Ese ejercicio toma como primer insumo el azar – con todos sus misterios- , para abocarse a la tarea de mejorar la mancha  o el agregado de manchas hasta convertirlo en algo estéticamente aceptable. Pero el caos, como el orden, siempre son  transitorios. Su tiempo de contemplación, el intervalo entre lo amorfo y la forma reconocida, es nuestro propio tiempo de exploración hasta el establecimiento de una diferencia. Todos estamos amarrados a nuestro modo de establecer diferencias, y todos somos singulares en esto: “no hay experiencia objetiva”. Esto es necesario, siempre posible y en esto consiste el juego. Por fin, podemos enfatizar esas diferencias o dejarlas latentes; aunque es difícil sustraerse a la reificación del propio punto de vista. Los títulos no sugieren  lo que muestra un cuadro sino lo que en el veo, y esto es secundario, pues la obra de arte, si de esto se trata, no tiene un coeficiente de realidad propio. Necesita ser percibida, ser reformulada. Si el pintor reformula su realidad en una obra, entonces el público reformula la obra en su realidad, y esa “Nueva Abstracción” forma parte del acto artístico.

Marcelo Rizzo, febrero de 2000.

 

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Creatura & Pleroma

 

 

 

A la memoria de  Gregory Bateson

 

“Carl Jung escribió cierta vez un librito muy curioso. Se titula “Septem Sermones ad Mortuos”, “Siete sermones a los muertos” En sus “Memorias, sueños y reflexiones”, Jung nos cuenta que su casa  estaba llena de espíritus, que éstos eran muy ruidosos. Lo molestaban a él, molestaban a su esposa y molestaban a los niños. Utilizando la jerga vulgar de la psiquiatría, podríamos decir que todos los habitantes de la casa estaban “locos como cabras”, y por muy buenas razones. Si su epistemología se le confunde Ud. se psicotiza y Jung estaba pasando una crisis epistemológica. Entonces se sentó a su escritorio, tomó una pluma  y se puso a escribir. No bien comenzó a escribir, los espíritus desaparecieron todos, y el redactó este librito. Lo firmó  Basílides  que era un famoso Gnóstico de Alejandría del siglo segundo.

Dice que hay dos mundos de explicación. Los denomina Creatura y Pleroma:

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