Críticas

 

Creo en la crítica pero no en los críticos cuando suponen una mediación imprescindible a lo que debe realizarse íntimamente entre artista y público. Su papel en la validación de obras de arte suele formar parte de un circuito que impone el interés comercial por sobre todo lo demás.
Creo en la crítica, en especial “Lato sensu” y además la considero imprescindible. Disfruto de la palabra de devolución, cuando la reflexión no pontifica sobre lo bueno y lo malo, lo bello y lo no bello, lo verdadero y lo falso en materia de arte; que después de todo “…es el reino de la preferencia”.
Los textos reveladores (sin importar su extensión) en ocasiones provienen de críticos profesionales, historiadores, maestros de la plástica y estudiosos, pero también de la más diáfana mirada del público.
Agradezco a cada uno de quienes se detienen a predicar de mi quehacer plástico independientemente de su procedencia y contenido del juicio.

Toda devolución bien intencionada estimula a seguir adelante.

M.R.

Lido Iacopetti

Alessandro  Kokocinski

Fata Morgana

Jorge Héctor Paladini

Maria de las Mercedes Reitano

Miguel Alzugaray

 

 

 

Lido Iacopetti

 

 

Conozco a MARCELO RIZZO, desde su adolescencia, cuando miraba con ojos asombrados el mundo que se abría ante su vida. Sin saberlo, tengo la alegría de haberlo despertado (según Marcelo), porque  creo que nadie puede dar nada a nadie, sino se posee, y en lo hondo de su ser ya estaba. Después vendrá el juicio, porque de él nadie se salva, pero yo no seré juez, el tiempo todo lo da.

Hoy deseo expresar mi percepción del hecho, que será siempre relativa, pues uno es en millones, aunque millones pueden ser uno. Todo depende de la profundidad, y de la aprehensión del suceso y ello en su esencia esta más allá de todo.

 

El comienzo de Marcelo Rizzo, se da en plena juventud, cuando decidió abandonar su prestigiosa carrera profesional, y dedicarse plenamente a la pintura, y fue se podría decir, de modo tradicional, aprendiendo  a ver y a expresar el mundo tangible. Después vendrán sus distintas etapas; una búsqueda pasional y alucinante de su estilo, de su ser en el mundo, llegando últimamente a esta abstracción expresionista  fascinante, cuya vitalidad está lograda a través de sus texturas, colores y luminosidad, impreso con esa pasión y entrega que lo caracteriza, dejando vislumbrar en algunas de sus obras, un toque surrealista que genera ese misterio pictórico.

El observador puede percibirlo claramente a través del gesto patético de la materia, y del juego contrapuesto  entre luz y sombra, al estilo “caravaggiesco”, lo cual crea ese clima dinámico y elocuente de sus obras, dándole así su propia dimensión plástica-poética.

 

* IACOPETTI, Lido. San Nicolás, 1936.
Pintor. Estudió dibujo y pintura en San Nicolás. Cursó estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata y egresó como Profesor y Licenciado en Historia de las Artes 
Plásticas. Desde 1963 expone en el país y en el exterior (EEUU, Italia). Ha expuesto en el MACLA. 
Trabajó en diversas publicaciones de arte como Diagonal Cero y Crisis, entre otras. Codirector del  periódico “Nueva Avenida”. Realizó pictografías, manifiestos y publicaciones. Ha recibido numerosos premios. Actualmente vive y trabaja en La Plata.

 

La Plata, Primavera de 2012.

 


Alessandro  Kokocinski* 2008

 

PRESENTACIÓN DE ALESSANDRO KOKOCINSKI  A LA MUESTRA “PERDER LA PRESA” MARCELO RIZZO PINTURAS- MUMART- 2008.

Cómo hace un pintor para presentar a otro pintor?

Mi pensamiento se realiza a través de la disciplina pictórica que es la expresión absoluta de mi ser. Temo que podría degradar con palabras ese oficio de pintar que tengo, perdido tal vez en un mar de conceptos.

Sin embargo quisiera dar testimonio, así, en absoluta simplicidad, del sentimiento de emoción profunda que acompaña este diálogo con un artista tan lejano en la geografía como cercano a mi pensamiento y afecto. Una breve reflexión sobre mis propias ideas reflejará la imagen de pintor de mi amigo platense.

Se dice que el arte es universal, y que no puede pertenecer ni a unos ni a otros. Yo pienso que la obra de arte es sólo creación de su autor, y pertenece a quien sabe evocarla, reconocerla, imaginarla.

En el asedio del utilitarismo que cierra las ventanas de la mente y del corazón hay que  saber vivir el arte en su Ética. En las múltiples formas de belleza que el ideal artístico asume en búsqueda de la perfección perdida.

Una parte de la sociedad persigue sólo la exterioridad y satisfacer sus innumerables pretensiones. Ofuscando y confundiendo la unidad espiritual que es fe en “la vida que crea”.

El espíritu genial de la creatividad es la comunión entre el hombre y su índole natural, su deseo de volar hacia el cielo sobre las alas del arte. Esto no se consigue sin lucha, y este espíritu de lucha también pertenece a la creación artística.

La vocación poética no siempre es considerada indispensable a los fines de la supervivencia. Pero a diferencia de las demás criaturas (que ya viven en estado de gracia); el hombre necesita de ella para soñar y obrar, más allá del mero sobrevivir.

Con esta disciplina el artista realiza la dignidad del hombre. Cómo obra la pintura? Lo hace despertando una visión: una particularísima armonía de colores y formas que crea una apariencia similar a la realidad. Otra forma de vida.

Todavía hoy cuenta el talento, la fuerza expresiva y la búsqueda solitaria. Estas virtudes siempre han caracterizado al artista que Rizzo es.

El protagonista en su pintura es el trabajo cromático. Capa tras capa edifica su vitalismo. Listo para recibir estados de ánimo, vibraciones poéticas que enciende y extingue. Ese color deriva en transformaciones que, paso a paso, revelan luces y tinieblas en una arquitectura de lo próximo y lo distante. Horizonte y  profundidad; lo pleno y lo vacuo.

Rizzo convierte cada lienzo en un territorio mágico. Un territorio que ofrece a cada visión los misteriosos laberintos de un espíritu cedido a la creación.

A Marcelo deseo un largo viático de vida y de arte sin alejarse de si mismo.

 

Tuscania, Italia, octobre 2008.

*Alessandro Kokocinski Pintor y escultor nacido en Porto Recanati, Italia en 1948. De madre rusa y padre polaco pasó su juventud en Argentina y en diversos países de América Latina.
Los desarraigos marcaron su vida y  precipitaron su notable obra.
Ciudadano del mundo, A. Kokocinski, actualmente trabaja y reside en Tuscania, borgo medieval de origen etrusco cercano a Roma. Es considerado uno de los principales protagonistas de la escena artística internacional.

 

 

Fata Morgana 2008*

* Pseudónimo. Psicoanalista  y ensayista Italiana contemporánea.

 

LA PINTURA DE MARCELO RIZZO:   EKFRASIS.

En su taller de Gonnet el pintor despliega sus telas prepara colores en distintos recipientes y comienza la tarea.

Prefiere las capas de transparencias y las opacidades ligeras al empaste y la textura real; es pintura de caballete pero  trabajada ocasionalmente en el piso o en una mesa cuando el color es extremadamente líquido.

La tela es intervenida con variados recursos en  una especie de  juego circular  que Rizzo llama  de Azar y Necesidad (Monod).

La rueda se inicia con intervenciones  ligadas al Action Painting, informalismo y abstracción gestual (azar), y se  continúa con la reducción del presunto accidente regulada por la “demanda del cuadro” (necesidad). Una  capa sucede a la otra en un número indeterminado de ciclos. Podría decirse que Rizzo toma el principio bretoniano del “automatismo psíquico puro”, pero no la poética del Surrealismo pictórico.

Una cantidad de trazos y manchas mutando en una no revelada dirección  evocan según Rizzo  la arquitectura de la vida por la Selección natural (Ch. Darwin). Pero aquí no sobrevivirá el más fuerte o el más apto sino  aquello aceptable para la subjetividad estética del seleccionador.

La textura de sus obras es lisa al tacto. El color es yuxtapuesto en capas alternando veladuras y empastes (en ocasiones  opacidades a lo  impresionista - expresionista). Pero hay fisuras o valles que permiten ver capas anteriores. De modo que el cuadro es una construcción  que aunque tacha partes, nunca niega del todo su pasado. Excluye el uso de materiales no tradicionales: telas, objetos pegados etc.

Se puede decir que en esto es clásico y por su forma de trabajar la luz y la  tensión compositiva está próximo al barroco. Rizzo define su arte como “postinformalismo neobarroco” en el que el acento  reside en una deliberada ambigüedad entre fondo y figura, un ataque a la unilineal separación entre entes y espacio, una comunión escénica: habitantes /entorno.

El acto de pintar descarta una intención, pretende una sintaxis pura. Pero esa sintaxis  no es otra cosa que una irrupción del accidente y del inconsciente y de su intervención-interpretación plástica. Algo que inevitablemente lo pone al borde de un campo semántico que conjura antes de entrar en la denotación. En este juego de “proceso primario” (S. Freud),  Rizzo intenta dar cuenta de las relaciones. Los términos que tales relaciones vinculan: “los nudos de la red”,  quedan velados. Pero no como en el cubismo con sus sincrónicos, diferentes puntos de vista: Su idea parece ser dar al público un rol activo en la construcción de la obra según su propia subjetividad. Esta convencido,  y por eso se propone ir más  allá para  mostrar que los bordes no son los límites reales de las cosas.

El encuentro primero del pintor con la materia sufre un primer clivaje cuando la metáfora se hace evidente “a veces me sorprende la irrupción de una cosa en sí y ahí la refuerzo o la tacho, pero finalmente sólo queda sugerida”. En la mancha pulsa la forma, por eso el límite es el borde de lo que se irrealiza.

Hay una docilidad a lo que esa mancha entraña, y al mismo tiempo un diálogo que la encuadra sin ahogar.

Poéticamente su pintura pertenece al Vitalismo (H. Read) previo a la búsqueda de la belleza. Un vitalismo sin representación? Es esto posible? No se trata de carencia de representación: lo representado se traslada  a la sensibilidad clasificatoria del público. La obra no es un dato, no es algo dado. “No tiene un coeficiente de realidad propio es un capto lo captado”. Insiste Rizzo que recuerda las enseñanzas de su maestro el antropólogo Héctor Blas Lahitte.

 

Si el autor no cede a su necesidad de nominar lo plasmado, lo hace sin embargo como público de su  propia obra. "Una etiqueta  precaria de uso personal". “En esa nube donde Ud. ve un rebaño de ovejas  alguien puede ver  una familia de lobos, o ambas cosas”.

Las nubes tienen ese movimiento real que las hace más graciosas. En la pintura de Rizzo hay una intención de generar una ilusión de  movimiento y contraposición al arte metafísico, u ontológico.

El nombre se presenta así como una operación que aspira a no confundirse con el acto pictórico, sin embargo, no hay obra que no tenga un nombre. El juego que propone Rizzo es mirar apostando un pleno al el ojo que mira: él nombrará la obra de modo inédito cada vez. La etiqueta -como la llama-  está allí como rastro de una mirada primera del autor separado de su obra, un rastro que se vuelve prescindible: "es mejor que las pintura actúen sin anteponer su nombre" por eso el publico es invitado a ver primero el cuadro y después la etiqueta.

“Un Antropólogo que pinta” tituló un periódico italiano anunciando su muestra de Urbino en 1996. Pasaron 12 años, Hoy Rizzo  es un pintor que construye una imagen, y “el estilo es el hombre” (L. Buffón) aunque no lo denote. Su pintura sigue siendo un dejarse atrapar por lo que el logos no domina, gestando allí una imagen.

Después de todo que es antropología sino una  imagen del hombre?

Roma, Italia 2008.

 

Jorge Héctor Paladini - Marzo de 1999


Marcelo Rizzo y su indagar entre la ciencia y el misterio

En la Sala C del centro Cultural "Islas Malvinas" expone trabajos el artista MARCELO RIZZO.

Formado como Antropólogo cultural en nuestra Facultad de Ciencias Naturales, y alumno de Raúl Moneta, que lo inicio en la pintura, RIZZO cumple su fecunda búsqueda en un territorio en el que la ciencia y la plástica tocan sus lindes. Del misterio de una, que sondea las raíces de lo humano y su cultura, penetra libremente en la otra, y su pintura recorre una senda de notable libertad. Un colorido que nos sume en atmósferas conmovedoras, que semeja tornar del ayer más lejano. Los signos que sabe situar con equilibrada maestría evocan ritos pretéritos. RIZZO alza una obra de conmovedor encanto y, a veces, de sobrecogedora fuerza mágica.

También sabe recorrer la milenaria ruta que nos conduce al hoy al encerrar en sus imágenes alusiones al tiempo que comparte con todos nosotros. Este presente al que entrega su labor y su fe, Y esto sin dejar sus alusiones antiguas, a las que dota de nuevo y renovado significado. Y en prueba de ello allí está su magnifica "Fossilea" grafismo que regresa a las primeras manifestaciones del arte aborigen en ese animal estilizado, y en las huellas de una mano que RIZZO -en su ritual- parece haber recuperado de un ayer en el que solo existían las estaciones, cuando los días aun no tenían nombres.

Y esta elección no va en desmedro de otras obras que, por cierto, dan a esta muestra un nivel conmovedor y que nos atrae, por cierto, con su carga de conjuro y belleza.

RIZZO nos aguarda con su lección en el Centro "Islas Malvinas", de calle 19 esquina 51 de nuestra ciudad...

 

 

Maria de las Mercedes Reitano - 1999


Con singular agudeza la obra de Marcelo Rizzo describe paisajes exóticos y mundos introspectivos. Con impecable y atractiva factura los rasgos estilísticos deambulan desde el hiperrealismo a la abstracción gestual.

Poseedor de la magia de la creación su profundo aporte es significativamente pertinente al arte de nuestros días.

 

 

Miguel Alzugaray 1998


Marcelo Rizzo que lleva, relativamente, un breve período de pintor, es un ejemplo cabal de aquella lógica como es la de una historia personal que ha avasallado su primera etapa pictórica, justamente por esa marcadora experiencia antropo lógica que tiñe su obra.

Una composición por momentos abigarrada que no obstante ello posee lectura y definición revela su oficio en el armado y manejo del color, produciendo una impactante imagen. Corto pero fructífero camino el de este promisorio pintor.

 

Marcelo Rizzo

Buenos Aires - Argentina
Tel: 54 221 471-4478
Móvil: 54 221 15 558-9241
marcelorizzo.web@gmail.com

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